lunes, 22 de octubre de 2012

Recordando a Julio Lorman (poema)

Si escuchas un bandoneón
que llega desde el confín
o sones de algún violín
con acento lastimero,
de seguro que en el cielo,
en el jardín celestial,
Isaco y Julio estarán
preparando un entrevero.

¡Cómo no he de recordarte!
amigo chamamecero,
si este suelo misionero
de niño te cobijó,
la vocación despertó
tu madre que te entregaba,
el bandoneón que guardaba
tu padre con tanto amor.

Te ha tentado Ernesto Baffa
que admiró tu ejecutar,
cómo lo ibas a dejar
a un Isaco tan modesto.
Y seguiste con lo nuestro,
rico, apreciado tesoro,
naciendo así "El Trío de Oro"
con Galarza y el "Gran Maestro".

Cómo no voy a evocarte
amigo chamamecero,
no hay paisano en este suelo
que llegue a desconocer
tu forma de componer,
y tu calidad envidiada
torna mi alma renovada
y "En mi sangre un chamamé".

En tu regazo acunaste
a tu fuelle por doquier
y hasta supiste tener
con fuerza del corazón,
tan sentida inspiración
que fluyeron por tus venas
y en la "Siesta ituzaingueña"
rezaste a tu bandoneón.

Julio, mi amigo, te recuerdo
"Cuando el pago se hace canto"
siento en mi pecho un quebranto
recordando el traje aquel
que Isaco supo tener.
Con Antonio y con Rubén
nombro al trío correntino
bien llamado "Pancho Cué".

Con tu cargada mochila
de nutrido bagaje,
por senderos, por parajes,
esas rurales zonas,
nombraste a la "Sauce Loma"
a la "Cañada Santa Ana",
lugares donde amalgaman
sones de fuelle y bordona.

Tantos fueron los caminos,
cuántos pasos caminados,
cuántos logros cosechados
en tu eterno deambular...
Más debo amigo nombrar
que en aquella gran "Pulseada",
la que no perdona nada,
tu vida vino a truncar.


Poema de Miguel Angel Méndez

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