jueves, 18 de octubre de 2012

Julian Zini - Vale el trago (poema)


Vale el trago

Si ustedes me permiten, mis amigos,
quisiera aprovechar ahora que estamos,
gracias a Dios,reunidos y en confianza
para decirles algo.
Algo que llevo aquí metido adentro,
algo que cada vez que nos juntamos
quiere salir, hacerse voz y siempre sea por H o por V, siempre me callo.
A lo mejor a ustedes les sucede algo así como a mi,
de vez en cuando me pregunto, de donde salen estas ganas de vernos y encontrarnos,
esta necesidad de inventar fechas para una guitarreada y un asado,
con tal de pasar juntos unas horas,
mintiendo al truco, riendo, conversando
y si es posible casi siempre para llegar al sapucay, emocionado,
ni bien un chamamé retoza y manda a celebrar lo que somos: desterrados.
Yo me digo, será la patria chica,
o es esa patria grande que llevamos bajo la piel,
como una herencia gaucha, y hace añares que sueña rejuntarnos.
Será la tierra, el pago que nos tira,
hay días que uno va y prende la radio, y escucha un nombre,
una canción y sobra para sentir que somos desterrados.
Se nos va la memoria y la seguimos con un silbido triste,
o tarareando, y nos duele otra vez la despedida,
y nos vuelve a desangrar el desarraigo,
unos queriendo y otros sin quererlo,
por estudiar o en busca de trabajo,
engrosamos la inmensa caravana de hermanos peregrinos
y aquí estamos,
(hoy podemos decir como alguien dijo, que la tierra de uno,
 cuna y pago es igual que la madre, se valora después q se la pierde,
 y entonces la extrañamos)
y entonces nos volvemos nostalgiosos
y el corazón estalla si por ahí escuchamos
Itatí, Yapeyú, Iberá, chamigo,
sentimos que nos llaman y nos vamos
y es que no son palabras, son raíces: Itatí nuestra madre y su santuario;
Yapeyú, capital musical de las misiones, cuna del padre de la patria, nuestro santo;
Iberá nuestro mar, verde leyenda cuyo misterio azul nos reservamos;
y chamigo, un decir, que te asegura nuestro modo de ser sencillo y franco,
por si alguien pide mas o como estilan allá en el taragüí, quiere probarnos,
que pongan un chamamé, y sea donde sea, no podemos negar y lo gritamos,
como entonces no vamos a sentirnos orgullosos y estar mas que obligados
a hacer que nuestros hijos mamen, todos, esta riqueza de alma, este legado.
Ahora bien, mis amigos, yo pregunto,
que va a pasar con esto dentro de unos años,
con esto que nos junta y nos alegra, con esto que trajimos y aun llevamos,
porque me anda rondando otra pregunta,
Este año 2000 ¿servirá de algo a los hijos que tengan nuestros hijos,
esto tan lindo que hemos heredado?
¿Qué tendrán en sus almas nuestros nietos, que los una a la tierra que añoramos?
¿Tendrán la fe que identifica y une?
¿Ésta fe en Dios, la Virgen y los Santos?
¿Y esta conciencia de que somos todos y seguiremos siendo siempre hermanos,
y esta alegría de saberse útil y estar siempre dispuesto a dar la mano?
¿Tendrán la frente alta y en sus pechos la paz que da el vivir de su trabajo
y esa honradez de fierro a toda prueba que prefiere ser pobre pero honrado?
Qué ancianidad la nuestra si así fuera, que descanso feliz nuestro descanso,
con una juventud celeste y blanca, y nieta nuestra capaz de abrirse paso,
campeona de la paz,
novia del mundo,
hermosa juventud de sueños altos,
carne de nuestra carne, antigua y nueva, que ha de hermanar los hombres con los astros,
voy a brindar, si ustedes me permiten, con el recuerdo en los antepasados,
por los hijos de esos nuestros hijos, y por su mundo nuevo que esperamos,
brindo por los que ya no están, pero estuvieron,
brindo por los que han de llegar y están llegando, y brindo por esta amistad
tan correntina, que mas que un fuerte aplauso, vale el trago!


Poema de Julián Zini

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