miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tarragó Ros - A Curuzú Cuatiá

I
                    D
Curuzú Cuatiá, cuna querida,
                                            A7
tierra que nunca podré olvidar,
porque ella guarda todo el tesoro
                                           D
de mi bohemia y de mi soñar.
Cuántos placeres, dichas y halagos
               D7                   G
de ti, distante, yo disfruté;
                                                D
mas nada de eso se ha comparado
                A7                   D
con la pureza de aquel ayer.


II
                      D
Barrio Don Bosco, Villa Belgrano,
                                              A7
barrio La Tosca, Yaguá Rincón,
tu bello Centro y el Centenario
                                        D
los llevo dentro del corazón.


I
Tu antigua plaza, rincón florido
donde una tarde le dije adiós
a aquella novia que, con el tiempo,
de mi recuerdo no se apartó.
Vuelvo muy triste, traigo en la mente
aquel pasado que, en ti, viví:
mi vieja casa, mi madrecita,
su postrer beso cuando partí.


II
Barrio Don Bosco, Villa Belgrano,
barrio La Tosca, Yaguá Rincón,
tu bello Centro y el Centenario
los llevo dentro del corazón.


Letra y música: Gregorio de la Vega - Tarragó Ros
Acordes por Alejandro Aristimuño

Cacho Saucedo - Campo de la gloria

I
                                D
Flameando el pabellón
sobre el campo de la gloria
hay un palco de cantar
                            A
del acervo nacional.
Es plegaria por los héroes
en el alma de la historia
por los hijos que sostienen
                          D
el altar tradicional.

Como el pino legendario
el convento son presentes
entre nubes de palomas
                             A
en la paz de su tañir.
Guardan ecos de victoria
de mi patria floreciente
coronada de laureles
                                 D
que supimos conseguir.


II
                                   D
San Lorenzo, San Lorenzo
           D7                    G
en tu nombre va el clarín
                              A
cruzando la cordillera
                                 D
de la América al confín.
San Lorenzo, San Lorenzo
          D7                 G 
en tu campo de la gloria
                            A
ha nacido la epopeya
                               D
de José de San Martín.


I
Buscando la libertad
la pelea se agiganta
y llevan en cada lanza
la orden de vencer.
Ardiendo en cada pecho
esa fé más sacrosanta
ejemplos de la raza,
centauros del ayer.

Por los siglos de los siglos
en la historia vivirán
ciento veinte granaderos
de corajes sin igual.
Que al galope por los cielos
en las nubes dejarán
una carga de valientes
con Juan Bautista Cabral.


II (repite)
San Lorenzo, San Lorenzo...


Letra y música: Catalino Dominguez Guerra - Cacho Saucedo
Acordes por Alejandro Aristimuño

Dúo Vera Lucero - Triste evocación

I
                     A
Es la evocación
que llega hasta mi
                     E7   
trayendo nostalgias.
Sufre el corazón
al pensar en ti
                      A
y afloran mis ansias.
Se que nunca más
                  F#
serás para mi
                      Bm
como fuiste ayer
                      A
no me brindarás
                    E7
ya nunca jamás
                    A
tu dulce querer.


II
                   E7
Seguiré penando
                              A
porque no has querido
                    E7
si no puede ser
                  A
buscaré olvido.
                      E7
Porque recordando
                    A
el tiempo vivido
                             E7
me hace comprender
              A  
tu desamor.


II (repite)
Seguiré penando...


Letra y música: Tito Miqueri - Eustaquio Vera
Acordes por Alejandro Aristimuño

Los de Imaguaré - Memoria de la sangre

Con permiso, que traigo mis amigos
florecida en un canto mi verdad,
esta hermosa y doliente verdad del alma mía,
que hace tiempo les debo, y aquí está.

Si, señores, yo soy el correntino,
retoño de la estirpe tigrera de Cabral;
no queda bien decirlo, pero pienso,
qué no está mal tampoco recordar.

Nací en un pago azul de cielo y agua,
laguna, estero, río y malezal,
me crié de a caballo, y mi montado
pisa en la huella de la libertad.

Si es que tengo por fuera, como dicen,
la traza agreste de los ñandubay,
estén seguros que aquí dentro llevo
la miel del camoatí en rojo panal.

Tanto que a veces, cuando los recuerdos
me hacen poner medio sentimental,
me basta un vaso de vino, o una guaina,
para decir en verso lo que aprendí a callar.

Por la gracia de Dios soy correntino de las misiones
vine a ver la luz
donde la viera el Padre de la Patria
el José que acunó Rosa Guarú.

No es lo mismo nacer en cualquier parte,
ni es lo mismo saber que no saber,
para ser lo que soy estoy viniendo
de muy lejos, de un tiempo imaguaré.

Desde quien sabe cuando, fui y soy peregrino
buscador de mi propia dignidad,
ando detrás de un canto que me lleva,
hacia el lejano cielo de una tierra sin mal...

Eso sí, antes que nada yo quisiera
con sencilla humildad, reconocer
las dos principales vertientes de mi sangre criolla,
ya que soy mezcla de guaraní con español.

Por un lado el chamán payé del monte
que sueña, reza y baila para alcanzar a Dios,
y por otro el Quijote aventurero,
franciscano, jesuita y español.

También, y ya hace un siglo, me inyectaron
chorros de sangre gringa; italiana con sirio-libanés,
que providencialmente
me afirmaron en mi modo de ser.

Dentro de mi caminan y se encuentran
casi tal cual un indio, el Uruguay
reservado y sereno, y al mismo tiempo
conquistador bravío, el Paraná.

En la memoria de la sangre traigo,
letanía ritual,
una lista de nombres fundadores
que son mi historia y yo quiero nombrar:

Yaguarón, rostro amable de la tierra,
la provincia de Vera y allí mi Taragüi,
Juan Torres, el Tupí, Fray Luis Bolaños,
y esa cruz que alumbró el Arazaty.

Güira Verá, Ñezú, Roque Gonzaléz,
Abiarú el general de Mbororé,
San Juan y sus caciques traicionados,
Pioribí, Azuricá y Antonio Sepp.

Valientes Cazadores Correntinos,
granaderos de temple guaraní
Abucú, Guayaré, Abiyú y Abayá
juntos con Chepoyá y Areguatí.

También los que anduvieron con Belgrano,
con Rondeau y con Artigas: Tiribé, Paracatú,
Thomas y Pindoby; todos ellos gloriosos
que humildemente fueron a morir después.

Pienso en aquel gobernador de las Malvinas,
y el que fuera maestro en Buenos Aires,
y en Paí Pajarito: el cura granadero,
todos ellos se hundieron en el pueblo, y ahora son raíz.

¡La historia! La historia me dejó mil cicatrices,
en el cuero, en el alma y sabe Dios
que he curado en silencio mis heridas,
y que siempre he ofrecido lo mejor.

A Cossio le mandé que diga “Patria”,
y me puse a cuidarla con fervor,
que lo diga Andresito y sus legiones
que murieron peleando al invasor.

Por ser fiel a mis ríos fuí hasta el puerto,
le di a Ferré mi causa federal,
y viví bajo un monte de tacuaras
afilando tijeras de esquilar.

Si bien dije y sostuve que soy república aparte
cuando la Patria quiso ser Nación,
me fui a San Nicolás de los Arroyos,
con la idea y la pluma de Pujol.

Con más de cuatro ejércitos anduve
repartido en mis ganas de servir,
y fui “primera lanza” en esa triste guerra
que enlutara mi suelo guaraní.

Aún me cuesta entender tan mucha muerte,
y no me cicatriza todo el dolor aquel,
quisiera saber bien quienes me usaron
¿quién inventó esa guerra y para qué?

Para más me pusieron en la ropa,
como un payé el color de mi opinión,
y así me entreveré a chuzazo limpio,
de pañuelo celeste o de bincha punzó.

Mi historia... ¿quién escribe la historia?
mi historia es Martín Fierro, y yo digo entre mí
que Dios es justo, y va a llegar el día
en que sepan y entiendan por qué yo soy así.

Porque es por varias cosas que soy de esta manera:
amo la tradición en que nací
me santiguo en la Cruz de los Milagros,
y me ampara la Virgen de Itatí.

Soy fiel a la palabra que he empeñado
y respeto al que sabe respetar,
es mi honra llevar la frente alta,
y tengo por riqueza el trabajo y la amistad.

Todavía no saben por qué mismo,
se calienta mi sangre y sin querer
abro el pecho ni bien una cordiona,
se desata y retoza en chamamé.

Conjuro musical, hijo del viento,
urgencia fraternal de la región,
que arisca y dulcemente bandea las fronteras,
y te obliga a sentirte lo que sos:

Juventud, heredera del sueño americano,
un resumen viviente de gloriosa humildad,
esa mezcla de sangres y ríos torrenciales
que va yendo imparable hacia la libertad.

Por eso no me hallo en la injusticia,
y si aguanto, no se disimular,
por eso pienso y digo: hay que plantarse ya mismo
en esto que es nuestra verdad.

Y arraigados en esta tierra de uno
crecer hacia lo nuevo desde la tradición,
con la mano tendida y como siempre,
de par en par abierto el corazón.

Concientes de que nadie es más que nadie,
y es de todos aquí la obligación,
de ofrecer lo mejor, porque sabemos
que siendo ley pareja no es rigor.

Entonces sí, chamigo, te aseguro
que entre todos haremos realidad
la Patria Grande de nuestros mayores
el sueño que regara la sangre de Cabral.

Entonces sí, señores, yo me juego
y me ofrezco otra vez y una vez más
para hacer que esta América-Esperanza
sea casa del Hombre: ÑANDEROGA,
y por lo tanto LA CASA DE LA PAZ!

Letra: Julián Zini - Julio Cáceres

Polca - Paraguaya linda

I
                 E
Entre las flores que engalanan mi jardín
                                      A                  B7
sos la más linda, paraguaya che cambá
Yo te idolatro, mujercita guaraní,
                                                  E            
y mi suspiro va diciendo roipotá.
Por eso quiero pregonar en mi cantar
                                     E7               A 
toda la dicha que me brinda tu querer.
                                            Am                E
Hoy más que nunca quiero ser tu compañero
     C#                      F#7             B7             E 
y vivir siempre a tu lado, paraguaya mi porá.


II
                           B7                             E
De tu boca deliciosa libaré la dulce miel,
                      B7                              E
al clamar tus labios che con nemba'é.
                                   B7                             E
Formaremos nuestro nido y serás tú la mujer,
                      B7                                 E
compañera buena, dueña de todo mi ser.


I
Y si mañana llegan los rayos del sol
de nuestra dicha, con su lumbre, a reflejar,
con mi guitarra cantaremos al amor
y a los que sufren para mitigar su mal.

No habrá tristeza en derredor de nuestro hogar,
tú siempre alegre y yo dichoso te diré
cuánto te quiero, paraguaya mi adorada,
mujercita idolatrada, dueña de todo mi ser.


II (repite)
De tu boca deliciosa...


Letra: José Pierpauli
Música: Mauricio Cardozo Ocampo
Acordes por Alejandro Aristimuño

Cuarteto Santa Ana - Contigo en Misiones

I
                           Fm
Quiero andar contigo por todo Misiones
                                                          C
con el marco hermoso del río Uruguay
los dos extasiados mirando el follaje
                                           Fm
y la flor violeta del jacarandá.
Recorrer las ruinas allá en San Ignacio
                                                     C
palpar las reliquias que quedan allí
sentir que en mis venas camina la sangre
                                              Fm  F7
de la heroica raza india guaraní.


II
   A#m
Meterme en tus montes
    Fm
badear tus arroyos
    C
libar la dulzura
                  Fm  F7  
del rico eireté.
   A#m
Escuchar el canto
     Fm
de mil pajarillos
        C
y el rugir temible
                 Fm
del yaguareté.


II
Empaparme todo con tu tierra roja
tostarme en el rayo ardiente del sol
y gritarle al mundo que soy misionero
mezcla de pombero, tabaco y alcohol.
Después de andar juntos por todo Misiones
que otra cosa linda se puede pedir
tenderme en tus brazos envuelto en tu pelo
teniendo todo eso que importa morir.


II (repite)
Meterme en tus montes...


Letra y música: Carlos Talavera - Juan Montiel - A. Alarcón
Transcripción y acordes por Alejandro Aristimuño

Tránsito Cocomarola - En vano quererte

I
       E                 C#                 F#m
Si tienes otro amor no me lo niegues
      B7                                  E
no temas destrozar mi corazón
                                                  B7
si todo se acabó y ya no me quieres
                                              E
mejor es que lo sepa por tu voz.
                          C#                F#m
No culpo tu desdén ni tus desvíos
    B7                                           E 
ya sé que nada queda entre los dos
                                            B7
inútil es que grite que te quiero
                                                 E
si el eco me responde "te olvidó".


II
                                 B7
No te ha importado nada
                          E  
al destrozar mi vida
                              B7
fingiéndome un cariño
                         E
que nunca existió.
                          B7
Habiéndome dejado
                       E
una mortal herida
                                    B7 
que hasta entonces mi alma
                     E
nunca conoció.


I
Hoy tan solo te pido en mis cantares
que nunca me recuerden tu vivir
pues olvidándome será consuelo
al alma que tu dices marchité.
Tambien quiero olvidar los desamores
amargos sufrimientos que pasé
ahora busco un alma bondadosa
que sepa comprender mi gran querer.


II (repite)
No te ha importado nada...


Letra y música: Lisardo Cáceres
Transcripción y acordes por Alejandro Aristimuño